"No me gusta que mi valor como Marta sea como el de una flor: algo efímero"

April 16, 2018

 

Si algo hay que se le debe reconocer a Instagram es la posibilidad de sacar a la luz nuevos talentos que tal vez de otra forma no podrían darse a conocer y Leentrelineas, Marta para los que la conocen, es un claro ejemplo de ello. Gracias a esta red social, lo que empezó como una afición se está convirtiendo en una vía de ingresos y en un trabajo propiamente dicho y de ello y de su papel como mujer dentro de la fotografía nos habla en esta entrevista. 

 

V: ¿Cómo te introduciste en el mundo de la fotografía?

 

M: Pues mira cuando yo tenía seis años salió la primera cámara digital y mi padre la tenía en casa y en todas las comidas familiares yo la cogía y hacía literalmente sesiones de todos mis familiares.  Luego me sentaba con mi padre a mirarlas y recuerdo que me decía: “Marta están muy bien porque al ser una niña, la gente no te percibe como un objeto de juicio y miran a la cámara como te miran a ti” y claro, yo estaba súper animada.

Así llegué a los 12 años y cuando a muchas niñas les compraron una cámara réflex a mi me dijeron que ni de caña, pero mi padre me dijo que si aprendía a utilizarla y realmente mostraba interés por ello, me ayudarían. Así que empecé a utilizar la reflex de carrete de mi padre, me estudié el ISO, el diafragma, etc. Y finalmente entre mis padres y yo pagamos mi primera cámara, una Sony de 300€.

Llegó Bachillerato y compramos una cámara un poco más buena y mis fotos mejoraron. Me cree mi cuenta de Instagram y poco a poco comencé a tener más seguidores a los que les gustaba mi trabajo y eso me motivó muchísimo. Yo pensaba: “Estoy haciendo lo que más quiero y encima hay gente ahí que quiere seguirme”. Me empezaron a pagar por sesiones, algo que yo realmente haría gratis y poco a poco todo fue sumando hasta ahora que “vivo” gracias a las fotos, lo cual está genial, pero ha sido un proceso muy largo y lo que todavía me queda.

 

V: ¿En algún momento te resultó difícil empezar? 

 

M: No, porque la idea que yo tenía frente a las fotos era: bueno, estoy haciendo filosofía porque tengo grandes inquietudes reflexivas y me encanta y de esta forma me siento realizada. Las fotos las hago porque disfruto con ello y no me importa si sale adelante el Instagram o no.

 

V: Hasta hace muy poco parecía que destacaba más o era más sonado el nombre de un hombre en la fotografía, ¿has sentido alguna vez que te hayan tratado distinto o hayas tenido más dificultades a la hora de trabajar?

 

Pienso que las artes, las ingenierías o prácticas así, son oficios que requieren una especialización en la técnica muy completa y que han tendido históricamente a ser masculinos y de alguna forma tengo la sensación de que inconscientemente, yo y probablemente tú y todos, valoramos más o nos tomamos más en serio a un artista masculino que a una femenina. Entonces, ¿explicitamente? No, no me he sentido discriminada ahora, implícitamente es posible que haya pasado y que mucha gente queriendo un book haya elegido a un hombre en vez de a mi.

 

V: Y se que se trata de una pregunta muy amplia pero ¿crees que en algún momento esto va a cambiar? ¿Que de alguna manera se le puede dar una mayor visibilidad a las fotógrafas?

 

M: Creo que sí, en el momento en el que es posible que una mujer se sienta más cómoda conmigo que con un hombre pero tengo la sensación de que yo, como mujer, cada vez que me expreso a nivel técnico o como artista tengo que demostrar continuamente que soy una hablante competente y una profesional. Sin embargo, creo que en el caso de un hombre esto ya se da por sentado de alguna forma.

¿Va a cambiar? Seguro que va a cambiar, pero lo hará a base de que mujeres nos plantemos, demostremos que somos buenas, impongamos nuestra autoridad y consigamos despertar confianza absoluta en nuestro cliente o en quien sea.

 

V: ¿Tú te has visto en la situación de que una chica no haya querido mostrar su cuerpo por motivo de los prejuicios que existen ante el desnudo femenino?

 

M: Muchísimas, pero creo que por dos factores. El primero, es que nos enseñan que la única forma de valorarnos a nosotras mismas como mujeres es “reservándonos” al mejor postor y “haciendo valer” nuestro cuerpo. Porque claro,si se lo enseñas a cualquiera ¿qué clase de chica eres? Y de repente, nuestro valor va bajando.

No  me gusta que mi valor como Marta  sea como el de una flor: algo efímero que sólo se basa en la calidad de mi físico y buscando siempre algo más… Entonces, sí me ha pasado mucho, pero también está el otro factor que son los complejos y eso es totalmente indiferente a tu físico. Todo el mundo tiene complejos y exponerse en las redes siempre es exponerse a que te critiquen o ponerte a juicio y eso asusta muchísimo. Por ello creo que el primer paso es hacer las paces entre nosotras, pues muchas veces nos tratamos fatal y al ver las fotos de otras también juzgamos.

 

V: Y ya para terminar, quería saber si crees que hay alguna forma de que las mujeres cambiemos esta situación en la que nos encontramos.

 

M: La forma de cambiarlo es la de apoyarnos todas y hacer piña. Cuidarnos muchísimo, mimarnos muchísimo y estar juntas porque al final es esto,somos la mitad de la población así que vamos a empezar por aquí.

 

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